Hola,
Copio y pego tanto el enlace como lo que pone en él, de ahí que veáis parte del texto en mayúsculas, ya que es copiar y pegar.
También aprovecho para decir, que aunque me pese decirlo y mucho, casos como este y similares, donde se producen hechos que no deberían y que causan daño, no me sorprenden nada. En fin, ahí va la noticia;
http://www.elperiodico.com/es/noticias/ ... so-1505284POLÉMICA POR UN CONCURSO OPOSICIÓN EN EL ALT EMPORDÀ
El policía tramposo
Castelló d'Empúries mantiene a un cabo de la policía local que obtuvo el puesto con un título de bachillerato falso El agente al que arrebató el cargo reclama que se le dé a él la plaza
CASTELLÓ D'EMPÚRIES
Su trabajo consiste en hacer cumplir la ley y el orden en Castelló d'Empúries (Alt Empordà). Es un agente de la autoridad y, ante un tribunal, su palabra vale más que la de cualquier ciudadano. Es cabo de la policía local y es responsable de otros agentes que están a sus órdenes. Hace nueve meses que el jefe de la policía, el concejal de Seguridad y el alcalde saben que hizo trampas en el concurso en el que consiguió los galones y, aun así, lo mantienen en el puesto. Esta es la sorprendente trayectoria de Carlos P. M., un policía que consiguió un ascenso gracias a un título de bachillerato falsificado.
El concurso en el que el cabo ganó la plaza se celebró el 6 de octubre de 1998 ante un tribunal de calificación presidido por Xavier Sanllehí (CiU), actual alcalde de Castelló d'Empúries y que en aquella época también se hallaba al frente del ayuntamiento. Tras superar todas las pruebas, Carlos P. M. obtuvo una puntuación de 5,5 y quedó ligeramente por debajo de otro aspirante, el agente Pere Millet, que sacó un 5,75. Pero en el apartado de méritos, el futuro cabo presentó un título de bachillerato (del cual carecía su oponente) que finalmente le hizo ganar la plaza porque le supuso sumar un punto suplementario.
«Fueron pasando los años hasta que un día un comentario de un amigo de Carlos y otros conocidos que habían estudiado con él en Figueres me hicieron sospechar que no había acabado los estudios. Fue entonces cuando pedí al jefe de policía que contrastara con Ensenyament la validez del título», explica Millet, el aspirante que perdió la plaza en el último minuto.
Tras las comprobaciones oportunas, la conselleria confirmó que el título que había presentado Carlos P. M. era de otra persona. El jefe de la policía local informó al alcalde de lo sucedido en junio del año pasado y, meses después, a finales de septiembre, el pleno municipal votó a favor de revisar el nombramiento del cabo. El consistorio también presentó un informe ante la fiscalía denunciando el caso, pero el Ministerio Público se limitó a confirmar lo que todo el mundo sabía, que el delito de falsificación de documento público había prescrito.
A Pere Millet, el principal perjudicado por el concurso fraudulento, le pidieron que tuviera paciencia, que la situación se arreglaría. «Pero han pasado nueve meses y no han contestado a ninguna de las instancias que he presentado solicitando la nulidad del concurso y que, como medida cautelar, le quiten provisionalmente los galones a Carlos y me los den a mí, que soy el legítimo ganador de la plaza», lamenta.
La gota que colmó la paciencia del agente cayó la semana pasada, cuando le comunicaron que a partir del lunes tenía que trabajar bajo las órdenes directas del cabo que le había robado el ascenso. Asesorado por Àlex Duran, de la Agrupación de Policía Local de CCOO, presentó otra instancia en el ayuntamiento (la cuarta), para pedir a sus jefes que pusieran fin al «acoso psicológico» que para él suponía un cambio de turno que le obligaba a trabajar bajo el mando del usurpador. Una petición que fue aceptada.
El peso de los galones
El alcalde afirma que, si el delito ha prescrito, no se pueden tomar medidas cautelares contra el cabo P. M. hasta que la secretaria del ayuntamiento se pronuncie sobre la validez del concurso en el que obtuvo la plaza. «Es un tema delicado y la secretaria ha pedido un informe a la comisión jurídica asesora para ver si se tiene que repetir el concurso o si se concede la plaza al aspirante que quedó segundo», dice el alcalde. «Si tomo alguna medida cautelar contra el cabo sin tener una base legal me puede denunciar por prevaricación», asegura Sanllehí.
Una situación kafkiana que incluso perjudica al cabo que hizo trampas. «Me equivoqué. Hice algo que no estaba bien, pero cuando todo salió a la luz puse los galones a disposición de mis jefes y no los aceptaron. Desde entonces, estoy pagando por aquello», asegura Carlos P. M.